lunes, 11 de julio de 2022

Una rubia ucrainesa antes que un negro

 


 

AMEN
No me quito de la cabeza las caravanas de europeos cruzando Europa para ir a buscar a ucranianos para darles acogida. Quizás es más fácil acoger a una ucraniana rubia y que a un negro que viene del África profunda.
 
El pasado viernes, hablando con unos amigos franceses, constaté hasta qué punto la manipulación de los medios de comunicación controla a la sociedad de las democracias avanzadas. Entiendo que democracias, libertad y transparencia deben ir siempre de la mano y cuando esta última desaparece lo que se desmorona es la democracia. Vivimos bajo una ilusión de libertad, democracia y transparencia pero es en los momentos de crisis cuando tenemos que verificar si todos estos conceptos se aplican realmente.

En el caso de la Guerra de Ucrania podría hablarse ampliamente de cómo se ha creado un estado de opinión y cómo, bajo conceptos e informaciones falsas o manipuladas, se ha conducido a la sociedad europea a unos sacrificios económicos y sociales difícilmente defendibles sin la manipulación.
Pero ahora quiero volver a mis amigos franceses y a la sorpresa con la que recibieron la noticia de la masacre cometida en la frontera de Melilla por la Gendarmería marroquí, con la complicidad de la policía española y el aplauso del presidente del Gobierno español que aplaudió un actuación policial contra grupos de inmigrantes africanos que se saldó, según fuentes marroquíes, con la muerte de 27 africanos y, según asociaciones de derechos humanos, con la de 40 personas.
 
La noticia no ha llegado a Europa y, si lo ha hecho, lo ha sido en algún breve.
Qué diferencia con la repercusión mediática que pueden tener otros "sucesos" más interesantes a la hora de ser utilizados políticamente. Basta comparar el eco mediático que tuvo el mismo día un bombardeo ruso sobre un centro comercial que ocasionó entre dos y diez muertos. En la valla de Melilla, entre 27 y 40 muertos. Y no eran más que inmigrantes que buscaban entrar en Europa para tener un futuro.
Qué diferencia en el impacto social. No me quito de la cabeza las caravanas de europeos cruzando Europa para ir a buscar a ucranianos para darles acogida. Quizás es más fácil acoger a una ucraniana rubia y que a un negro que viene del África profunda.
 
Qué solidarios somos a veces cuando hay una cámara cerca y cuando podemos lucir solidaridad. Qué distraídos cuando se trata de acoger a negros en la más absoluta miseria.
Europa se solidariza con Ucrania. Le envía dinero como si no hubiera mañana. Sacrifica el bienestar de una sociedad sacudida por una crisis económica generada por los mismos políticos que., con su comedia, jalean a un tipo que no se cambia la camiseta y es el paradigma de la corrupción política y de la manipulación. Pero esta Europa solidaria y comprometida, no quiere saber nada cuando la policía de otro tirano, como Putin o Zelensky, ejecuta a varias decenas de desesperados inmigrantes. Parece que dos ucranianos muertos tienen más impacto que 40 africanos liquidados durante una mañana.
Y los europeos orgullosos de su papel en la Guerra de Ucrania y apoyando a otro imperialista como Biden, financiando su carrera militar para mantenerse como primera potencia mundial y comprándole a un precio cuatro veces mayor aquello que venía de Rusia y que, muy dignos nosotros, nos negamos a seguir comprando.
 
En Europa el término cinismo ha acabado siendo sinónimo de buenismo.
Y tan contentos.
Q
 
© Texto de Miquel Salarich compartido en las redes
© Imagen de Getty Images

 

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