lunes, 27 de abril de 2026

El Bosque animado | Wenceslao Fernández Flórez

 

El Bosque animado | Wenceslao Fernández Flórez
El Bosque animado | Wenceslao Fernández Flórez

 

Este es el libro de la fraga de Cecebre.


San Salvador de Cecebre es una parroquia de Galicia, rugosa, frondosa y amena. Para representar gráficamente su suelo bastaría entrecruzar los dedos de ambas manos, que así se entrecruzan sus montes, todos verdes y de pendientes suaves. Ni llanuras ni tierras ociosas. Gente honesta que no desdeña ni el vino nuevo ni las costumbres antiguas, y cuyo vago amor a lo extraordinario les impele a buscar en el Santoral los nombres que juzgan más infrecuentes o más bellos al bautizar a sus hijos. Parece que está en el fin del mundo; pero, en los días del noroeste, el aullido de las sirenas de los transatlánticos que anclan en La Coruña llega hasta allí, salvando quince kilómetros, y aviva en el alma de los labriegos esa ansia de irse que empujó a los celtas por toda Europa en siglos de penumbra, y los reparte hoy por ambos hemisferios.

En el idioma de castilla, «fraga» quiere decir breñal, lugar escabroso poblado de maleza y de peñas. Pero tal interpretación os desorientaría, porque «fraga», en la lengua gallega, significa bosque inculto, entregado a sí mismo, en el que se mezclan variadas especies de árboles. Si fuese sólo de pinos, o sólo de castaños, o sólo de robles, sería un bosque; pero ya no seria una fraga.

Los árboles tienen sus luchas. Los mayores asombran a los pequeños, que crecen entonces con prisa para hacerse dueños de su ración de sol, y, al esparcir las raíces bajo la tierra, hay algunos quizá demasiado codiciosos que estorban a los demás en su legítimo empeño de alimentarse. Pero entre todos los seres vivos de la fraga son los más pacíficos, los más bondadosos, los que poseen un alma más sencilla e ingenua. Conviene saber que carecen absolutamente de vanidad. Nacen en cualquier parte e ignoran que sólo por el hecho de crecer allí, aquel lugar queda embellecido. No se aburren nunca, porque no miran a la tierra, sino al cielo, y el cielo cambia tanto, según las horas y según las nubes, que jamás es igual a sí mismo. Cuando los hombres buscan la diversidad, viajan. Los árboles satisfacen ese afán sin moverse. Es la diversidad la que se aviene a pasar incesantemente sobre sus copas.

La Desgracia que conoce todos los caminos del mundo pone también, a veces, sus lentos pies en los senderos del bosque. Es cuando acuden los leñadores con sus hachas de largo mango, o cuando el furioso vendaval apoya su espalda en la tupida fronda y empuja hasta sentir el crujido mortal del tronco, o cuando el ascua desprendida de una locomotora hace nacer una lengüecilla roja que después se multiplica, y crece, y corre y se eleva hasta colgarse de las ramas que se retuercen y chisporrotean y abaten. Pero todo esto es infrecuente, y la calma feliz es la habitual moradora de la fraga.

Los árboles ejercitan distracciones, tan inocentes como ellos mismos, que no conocen el mal. Especialmente les gusta cantar, y cantan en coro las pocas canciones que han logrado componer. Como todas las plantas, aman intensamente el agua, y a ensalzarla dedican sus mejores sinfonías, que son dos y las podéis oír en todos los bosques del mundo: una imita al ruido de la lluvia sobre el ramaje, y la otra copia el rumor de un mar lejano. Alguna vez, en la penumbra de una arboleda, os habrá sorprendido el son de un aguacero que, distante al principio, va acercándose hasta pasar sobre vuestra cabeza; miráis al cielo por los intersticios del verdor, y está limpio y azul: ni una gota desciende a humedecer la tierra, pero el sonido continúa, y se aleja y vuelve... Si entonces observáis las ramas, veréis hojas estremecidas como la garganta de un cantor. Los árboles han iniciado su orfeón. ¿Cuál de ellos ha comenzado? ¿Es aquella alta copa, visible sobre todas las unidades, la que marca el compás y dirige al coro con su casi imperceptible balanceo? Los hombres no podemos adivinarlo. Otras veces se hace audible en el bosque el fragor muy remoto de un mar embravecido, el rodar de las olas desmelenadas y su choque sonoro sobre los arrecifes. Juraríais que el océano abre sus llanuras poco más allá de la floresta, y, sin embargo, os separan de él muchos kilómetros; pero los pinos rodenos que viven en los acantilados han aprendido su canción y se la enseñaron a los demás árboles. Tan bien se la saben, que no falta ni el silbido del viento en las cuerdas de los navios ni el correr del agua por la playa, que evoca el rasgarse de una tela sedosa.


El bosque animado, :Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964)

domingo, 26 de abril de 2026

Hemos dañado demasiado el medio ambiente | Félix Rodríguez de la Fuente

 


La humanidad está tomando conciencia de que ha dañado demasiado el medio ambiente y teme las consecuencias. Antes, el interés por los animales era limitado y principalmente utilitario (como en el caso de los cazadores o profesionales). Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido un gran grupo de personas que valoran a los animales sin obtener beneficio directo, simplemente por respeto y amor hacia ellos. Este cambio representa una “nueva humanidad” más consciente, empática y comprometida con la protección de la naturaleza. La desaparición de los animales podría significar también el fin del ser humano.
 

Vídeo de 23 de abril de 2026 en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=gB5WPaj5s4g

Según el pie del vídeo, la grabación pertenece al programa de TVE "Planeta Azul"  de 1971. 


jueves, 23 de abril de 2026

7 Páginas para descargar libros gratis de forma legal

 

7 Páginas para descargar libros gratis de forma legal
7 Páginas para descargar libros gratis de forma legal

 

Aquí dejo siete páginas desde donde puedes descargar libros de forma gratuita y legal. Puedes encontrar grandes obras de la literatura universal, así como clásicos de los siglos XIX y XX que han pasado a DOMINIO PÚBLICO por haber caducado sus derechos. Por ejemplo, puedes encontrar a Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Herman Hesse, Faulkner, Hemingway o Hammet.


ARCHIVE
Más de 9000 libros para descargar.
https://archive.org

FREE EDITORIAL
Todas las descargas de libros en Freeditorial son gratuitas e ilimitadas.
https://freeditorial.com

Biblioteca Virtual UNIVERSAL
En este portal web se puede encontrar libros en PDF.
https://bibliotecauniversal.net/

Project Gutenberg
El Proyecto Gutenberg ofrece más de 57 000 libros virtuales.
https://www.gutenberg.org 

Libroteca
Con un total de 54103 libros gratis en PDF.
https://libroteca.net/

eBiblioteca
Con más de 135944 libros gratuitos en PDF.
https://ebiblioteca.org

Actualización de los artículos https://manelaljama.blogspot.com/2020/03/9-sitios-para-descargar-libros-gratis-y.html  publicado el 2020 y de https://manelaljama.blogspot.com/2015/06/webs-legales-para-descargar-literatura.html, publicado el 2005
 

Texto creado y recopilado por Manel Aljama (abril, 2026) 
Escritor, Editor, Podcaster, Creador de Contenidos y Formador de Tecnologías

© Imagen generada a partir de la información

Contenido gratuito. Si quieres que continue con este tipo de contenidos, necesito de tu colaboración

Donación puntual PayPal, Patreon o l'Aixeta.

 

lunes, 20 de abril de 2026

Propiedad privada: muro protector contra la envidia | Por Pilar Almagro

 

Propiedad privada: muro protector contra la envidia | Por Pilar Almagro
Propiedad privada: muro protector contra la envidia | Por Pilar Almagro

 

¿La propiedad privada es el muro protector contra la envidia? Helmut Schoeck estudió la envidia como una fuerza social potentísima cuando la envidia se vuelve políticamente productiva, cuando puede traducirse en votos y seguidamente en normas, coaliciones y políticas públicas que penalizan el éxito de los demás. La emoción de la envidia se transforma de moción privada a institución pública y ahí se juega parte sustancial del destino material de una sociedad.

Cuando una sociedad moraliza como malo el buen resultado del mercado, es decir, cuando condena el logro de beneficios de los otros, la acumulación de capital y la generación de riqueza. Miren:

"No queremos ser ricos. Ser rico es malo. Ser rico es malo, malo, malo."  (Hugo Chaves)


"No queremos ser ricos. Ser rico es malo, malo, malo", dice, ¡para todos, excepto para ellos! Y pretende corregirlo por igualación coercitiva. Entonces, ¿qué pasa? Que se alteran incentivos, se destruye el mecanismo mismo de coordinación, los precios ya no sirven, el cálculo, el descubrimiento empresarial, sustituyéndolo por su personal arbitrariedad. En otras palabras, el gobernante fomenta la envidia en la población para que le aplauda quitarle la riqueza al que la ha creado y quedársela él y los suyos con gran facilidad mientras sumen la miseria a todos los demás. 

Schoeck dice: 

"La propiedad privada es un muro protector contra la envidia. La propiedad privada no es la causa de la envidia destructiva, sino un biombo que limita su daño social. ¿Por qué? Porque la envidia puede canalizarse hacia la riqueza de los vecinos, siempre que esos vecinos, pues, posean algo: bienes, estatus, ingresos, patrimonio. Pero cuando se suprime la propiedad privada de esos vecinos, porque se la has expropiado, entonces, ¿qué?"


"Exprópiese. Exprópiese."  (Hugo Chaves)


¿Cuando le has expropiado la propiedad privada, desaparece la envidia? Pues no. Cuando has expropiado y nadie se atreve a generar negocio alguno, la envidia no desaparece, sino que muta hacia formas mucho más agresivas. Hostilidad personal, sospecha moral, caza del próspero, del comunicador de éxito, del inteligente, del guapo, del alto. Eso es crucial. El igualitarismo político no extingue el impulso envidioso, lo institucionaliza, lo legitima y la sociedad deja de premiar, por ejemplo, el servicio al consumidor que dan las empresas y pasa a premiar la capacidad de movilización contra el éxito ajeno.

Nos lo cuenta Ernesto: 

"Sí. La Revolución cubana no nació del hambre ni de la justicia social. Nació de algo mucho más humano y mucho más oscuro: la envidia. En 1958, Cuba era una de las economías más prósperas de América Latina hasta que un hombre descubrió el verdadero combustible del poder, el resentimiento. Fidel Castro no conquistó con ideas, conquistó con envidia. Les dijo a los pobres que su pobreza era culpa del rico y les prometió venganza disfrazada de justicia."


Así que debilitar la propiedad privada, por ejemplo, la de tu casa con la ocupación, no elimina la envidia, la libera de frenos institucionales y la convierte en norma.

"¿Cómo la envidia se convirtió en política de Estado? ¿Cómo destruyó familias, negocios y la moral de todo un pueblo? ¿Y por qué ese veneno todavía nos persigue?" 

El pueblo que fomenta la envidia prepara su propio desastre para todos, menos para los gobernantes de turno. 

Pilar Almagro en el vídeo:  https://www.youtube.com/watch?v=-m42jJa9dEM

Obra citada: 

Obra citada:
"L'Envie : Une histoire du mal" (titre original : Der Neid und die Gesellschaft) est un ouvrage de référence du sociologue allemand Helmut Schoeck, publié en 1966 et traduit aux Belles Lettres. C'est une étude approfondie de l'envie comme moteur de comportements sociaux destructeurs et une passion humaine fondamentale.
 

lunes, 13 de abril de 2026

Poema del hijo | Enrique de Mesa

 

Poema del hijo | Enrique de Mesa
Poema del hijo | Enrique de Mesa

Cae la tarde dorada tras de los verdes pinos.

Hay en la altas cumbres un resplandor rojizo, y el perfil de los montes se recorta en un nimbo de luz verdosa, azul, aurirrosada.

En el añil, el humo está dormido. Quieta la tarde y dulce.

-Ven al campo, hijo mío: comeremos majuelas, iremos al endrino, te alcanzaré las bayas de los robles, y, en aquel regatillo de los helechos, cogerás las piedras y cortarás los lirios.

Entre mi mano, suave, su manecita oprimo, y avanzamos parejos por el albo camino.

blaneo Los cuencos y colodras del viejo cabrerizo llenando va la ordeña con blanco chorro, mantecoso y tibio.

Y la leche, aromada de menta y de tomillo, sus fragancias esparce por el verdor ya seco del aprisco. 

-¿Tienes hambre? Si vemos al pastor de los chivos, el que en las «Maribuenas» la otra tarde te dijo: «Vaya un zagal con los ojuelos guapos», llámale, y le pedimos una cuerna de leche y el cantero de pan que te ha ofrecido.

Es tarde. Los trucheros se recogen del río; cubren sus sucias ropas los cuerpos renegridos, y, entre la malla de la red, platea la pesca que rebosa del cestillo.

De su pinar se tornan los hacheros: aire lento y cansino; en los hombros, las hachas, y en sus gastados filos, un reflejo fugaz, que a ratos hiere los semblantes cetrinos.

Se acercan. -Buenas tardes. Vaya con Dios, amigo... ¿Pero no los conoces? El de la aljada es Lino, el que la otra mañana trajo al Paular el nido, el que baja con el carro de sus bueyes. los troncos de los pinos...

¿Te fatiga la cuesta? Descansaremos, hijo. Aquí, no; más arriba, que ya se siente la humedad del río. La espesura del roble va cerrando el camino; se oye el graznar de un cuervo y un lejano silbido.

-¿Por qué te paras?... ¿Tiemblas?... ¿Acaso sientes frío? ¡Ah, ya... Caperucita! No temas; vas conmigo. El lobo vive lejos y es generoso y noble con los niños.

Finge un céfiro, blando misterioso suspiro; el pipiar de las aves ha cesado en los nidos.

-¿Que te lleve en mis brazos? ¡Siempre acabas lo mismo! Agárrate a mi cuello: no te sueltes y te caigas, hijo mio.

No siento la materia: es aire y luz mi pensamiento limpio. De la carne desnudo, llevo al viento el espíritu.

¿Vas bien?... No me responde. Como el humo en el aire, se ha dormido. ¡Ay, deleitosa carga de mi cansancio alivio!

El poema del hijo, Enrique de Mesa (1878-1929)
 


viernes, 10 de abril de 2026

Los 7 problemas teóricos por los que el socialismo siempre fracasa | Los Progreñecos

 


Los top 7 problemas teóricos del socialismo 

  1. Ausencia de incentivos
  2. Mentalidad de suma cero
  3. Error en el cálculo del precio
  4. Fuga de Capitales
  5. Asignación del trabajo
  6. Tragedia de los comunes
  7. Pérdida de eficiencia del dinero  

Video [Los 7 problemas teóricos por los que el socialismo siempre fracasa ,  explicado con teleñecos] del canal Los Progreñecos de 8/4/26 de 8.40 minutos

Link: https://www.youtube.com/watch?v=pGMJMOsQd6M

miércoles, 1 de abril de 2026

Crepúsculo | José Asunción Silva

 

Crepúsculo | José Asunción Silva
Crepúsculo | José Asunción Silva

 

Junto a la cuna aún no está encendida
La lámpara tibia, que alegra y reposa,
Y se filtra opaca, por entre cortinas
De la tarde triste la luz azulosa.

Los niños cansados suspenden los juegos,
De la calle vienen extraños ruídos,
En estos momentos, en todos los cuartos,
Se van despertando los duendes dormidos.

La sombra que sube por los cortinajes,
Para los hermosos oyentes pueriles,
Se puebla y se llena con los personajes
De los tenebrosos cuentos infantiles.

Flota en ella el pobre Rin Rin Renacuajo,
Corre y huye el triste Ratoncito Pérez,
Y la entenebrece la forma del trágico
Barba Azul, que mata sus siete mujeres.

En unas distancias enormes e ignotas,
Que por los rincones oscuros suscita,
Andan por los prados el Gato con Botas,
Y el Lobo que marcha con Caperucita.

Y, ágil caballero, cruzando la selva,
Do vibra el ladrido fúnebre de un gozque,
A escape tendido va el Príncipe Rubio
A ver a la Hermosa Durmiente del Bosque.

Del infantil grupo se levanta leve
Argentada y pura, una vocecilla,
Que comienza: «Entonces se fueron al baile
Y dejaron sola a la Cenicientilla!

Se quedó la pobre triste en la cocina,
De llanto de pena nublados los ojos,
Mirando los juegos extraños que hacían
En las sombras negras los carbones rojos.

Pero vino el Hada que era su madrina,
Le trajo un vestido de encaje y crespones,
Le hizo un coche de oro de una calabaza,
Convirtió en caballos unos seis ratones,

Le dio un ramo enorme de magnolias húmedas,
Unos zapaticos de vidrio, brillantes,
Y de un solo golpe de la vara mágica
Las cenizas grises convirtió en diamantes!»

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Con atento oído las niñas la escuchan,
Las muñecas duermen, en la blanda alfombra
Medio abandonadas, y en el aposento
La luz disminuye, se aumenta la sombra!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas,
Llenos de paisajes y de sugestiones,
Que abrís a lo lejos amplias perspectivas
A las infantiles imaginaciones!

Cuentos que nacisteis en ignotos tiempos
Y que vais, volando, por entre lo oscuro,
Desde los potentes Arios primitivos,
Hasta las enclenques razas del futuro.

Cuentos que repiten sencillas nodrizas
Muy paso, a los niños, cuando no se duermen,
Y que en sí atesoran del sueño poético
El íntimo encanto, la esencia y el germen.

Cuentos más durables que las convicciones
De graves filósofos y sabias escuelas,
Y que rodeasteis con vuestras ficciones,
Las cunas doradas de las bisabuelas.

¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas
Que pobláis los sueños confusos del niño,
El tiempo os sepulta por siempre en el alma
Y el hombre os evoca, con hondo cariño!

 

Crepúsculo, José Asunción Silva, (1865-96).

Versión de CiudadSeva: https://ciudadseva.com/texto/crepusculo-2/