jueves, 19 de diciembre de 2024

El Teorema de Dilbert

 


TEOREMA DE DILBERT

El teorema del salario de Dilbert establece que: Los ingenieros, científicos y gente con sólida formación nunca pueden ganar tanto como los políticos, ejecutivos, vendedores e indocumentados que se hacen llamar "influencers". Lo demuestra matemáticamente a partir de los siguientes 2 postulados que son de dominio público: Postulado No. 1: El CONOCIMIENTO es PODER Postulado No. 2: El TIEMPO es DINERO Todos conocemos el siguiente principio de la física:
 POTENCIA = TRABAJO / TIEMPO Pero considerando que CONOCIMIENTO = PODER; tenemos que: 
CONOCIMIENTO = TRABAJO / TIEMPO Y como TIEMPO = DINERO; tenemos que: 
CONOCIMIENTO = TRABAJO / DINERO Ahora, si en esta ecuación, despejamos la variable "Dinero", 
obtenemos que: DINERO = / TRABAJO / CONOCIMIENTO Así que cuando Conocimiento se aproxima a cero (0), el dinero tiende al infinito, independientemente de la cantidad de trabajo realizado. Con lo que queda demostrado que: CUANTO MENOS SEPAS; MÁS GANARAS Nota: Si no has entendido la demostración de este teorema, no te preocupes, por lo menos tienes un buen sueldo.
 
© Dilbert es el personaje de la tira cómica Scott Adams

viernes, 13 de diciembre de 2024

La contraseña de Internet

 



Chicos, hace unos 6 meses, mi vecino me pidió la contraseña de mi Internet. Pasé y pensé: Está bien, no cuesta nada, porque me llevo bien con él. 

Ayer volvía a casa y él estaba en la puerta. Nos detuvimos y hablamos un rato como siempre, cuando me dijo muy feliz que había puesto Netflix. Entonces dije en tono de broma: "He estado trabajando mucho, apenas tengo tiempo para ver televisión, pero bueno, entonces préstame la contraseña para ver algunas series".

Entonces su esposa, que estaba sentada en el porche, dijo: "No hay manera de que no, porque soy yo quien paga y no es para andar repartiendo".  Reinó el silencio total. Él, avergonzado, se disculpó y le dije que lo dejara pasar. Seguimos hablando de otro tema. Y entré a mi casa.

Poco después, la esposa de mi vecino salió llamándolo, parecía nerviosa y dijo que la televisión no funcionaba. Entró y yo me quedé allí mirando por la ventana. Al cabo de unos minutos se fueron él y su mujer y vinieron a llamarme y me dijeron que la red no funcionaba, que no entraba la contraseña...

Me volví hacia ellos y les dije: "Les cambié la contraseña, porque soy yo quien paga y no es para andar repartiendo". La esposa se sonrojó y trató de discutir, inmediatamente le dije: "Señora, hagámoslo así, yo mantengo mi internet y usted tiene su Netflix y todo está bien y nadie se molesta". ¡Entraron con cara fea, cerraron la puerta de golpe y nunca más me hablaron!

Moraleja: Todo tiene que ser recíproco. Amistad, amor, consideración, compartir...

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© Autor de imagen y texto desconocidos. compartido en redes sociales de Internet



miércoles, 11 de diciembre de 2024

Eso no puede ser verdad

 



Regreso del Futuro 2


DICIEMBRE DE 1984. Se encuentran dos amigos, Matías y Lucas, que hace mucho tiempo que no se veían. Matías parece un indigente, pues viste con unos pantalones bastante gastados y su camisa es de un color indefinido. Puede que en algún momento fuese beige, pero en ese momento resulta muy difícil determinar su color original. A Lucas se le ve muy bien.

Lucas hace un amago de darle un abrazo, pero avanza primero su mano que el otro acepta. Se miran y se dan el abrazo.

¡Cuánto tiempo, Matías! — dice Lucas mientras da un paso hacia atrás para repasar su amigo de arriba a abajo.

¡A ti sí que se te ve bien! — responde Matías.

¡Hombre! Los años no pasan en balde… Ya no podías subir las escaleras, tuve que vender el piso y me fui a vivir con mi hija…, y el imbécil de mi yerno. ¡Pero bien!

Se hace un corto silencio. Entonces Lucas intenta salvar la situación y ayudar a su amigo.

No hace falta que me digas nada. No se te ve muy bien. ¿Puedo ayudarte en algo?

Gracias, pero no. Prefiero la libertad.

Hombre, ahora tenemos libertad.

¡Ja! Antes de que os deis cuenta, ya no la tendréis. Yo duermo donde puedo, pero no te voy a contar mi vida. A veces tengo sueños y el otro día tuve como una pesadilla. No me atrevo a llamarlo premonición. ¿Te lo puedo contar?

Sí, anda. Yo tengo todo el tiempo del mundo.

¡Y yo!

Pues como te decía, en el sueño me vi en el futuro, creo que era dentro de cuarenta años, en el 2024.

¿Y?

No me creerías…

¡No sé! Te he pedido que me lo cuentes.

Pues sigo. Pero no me interrumpas. Si te parece que todo está muy caro, te vas a enterar de como va a ser dentro de cuarenta años — Matías hace un gesto con la mano para insistir a su amigo que no le interrumpa —. Para empezar, hay una nueva moneda para toda Europa. La llaman el Euro. Pero para lo único que sirve es para que todo sea mucho más caro. Fíjate, el aceite se vende a precio de güisqui, el quilo de lentejas sobre las cuatrocientas pesetas de ahora. Y la vivienda, ni te cuento. Con decirte que en capitales se piden entre cincuenta y cien millones de pesetas por un piso corriente y moliente que ahora vale cinco o diez. ¡No lo acabará de pagar ni todos los bisnietos juntos!

¿Y el pan? — interrumpe Lucas que no puede dar crédito a lo que escucha.

¿El pan?

Pues una barrita de nada, casi vale 200 pesetas de las de ahora.

¡Vamos anda! Eso no puede ser. Es que no puede ser, que si eso que dices fuese verdad, se arma una revolución... Queman a alguien. No sé, no me lo puedo creer.



© Manel Aljama, diciembre 2024

© Foto de Kaboompics.com en Pexels


viernes, 6 de diciembre de 2024

La RAE rechaza el uso de "todos y todas", todxs, y todes

 


 

    POR UN IDIOMA SIN "IDIOMO"
    Si, no tiene "dío" el día,
    y el trigo no tiene "triga",
    ni existen las "gobernantas",
    tampoco las "estudiantas",
    ni "hormigo" entre las hormigas.
    Aunque lo intenten, comprar
    con millones y "millonas"
    un trono no tiene "trona"
    ni "jaguara" has de llamar
    a la hembra del jaguar,
    y aunque el loro tenga Lora,
    y tenga una flor la flora
    mi lógica no se aplaca:
    no tienen "vacos" las vacas
    ni los toros tienen "toras".
    Aunque las libras existan
    con los libros no emparejan,
    y tampoco se cotejan
    suelos, que de suelas distan,
    por mucho o "mucha" que insistan
    mi mano no tiene "mana",
    no tiene "rano" la rana
    y foco no va con foca,
    ni utilizando por boca
    al masculino de Ana.
    
    Autor Roberto Santamaría-Betancourt, un genio.
    Publicación original para LBA/Isabel Martín en Redes Sociales

 

miércoles, 4 de diciembre de 2024

No mires a los ojos de la gente

 


 

Regreso del Futuro 1


SONABA «No mires a los ojos de la gente» que la peña coreaba a grito pelado, aunque estuvieran afónicos por llevar más de media hora haciendo eso. Era de lejos el tema más esperado en el concierto que Golpes Bajos daba en Alcorcón. Yo no estaba afónico. Bueno, de hecho, es como si no estuviese. Aquel día me había levantado un poco raro y no lo podía disimular. Karla no paraba de mirarme extrañada como si de verdad se preocupase por mí. Lo parecía.

El estadio estaba abarrotado por gente del municipio, del barrio y fans enfervorizados que se habían desplazado desde Madrid. Había de todo, punkis, pelos azules y naranja, siniestros, rockers irreductibles. ¡Algun cronista podría haber dicho que era cosa de pueblerinos!

Era el último bis y los del estadio ya habían empezado a encender las luces del estadio con la consiguiente bronca del público. Karla no me había quitado el ojo de encima en todo el concierto. Parecía preocupada. Debía de ser la cara que hacía. La noche anterior no había dormido mucho, pero no podía comentar nada del sueño. La veía bella.

Tío, ¿Qué te pasa? A ti te pasa algo… ¿Acaso la priva era de garrafón? — Al final, cansada de observar, me dirigió la palabra.

¡No me rayes! ¡Que menudo sueño he tenido esta noche…! — respondí

¡Ahora vas y me lo cuentas!

Me vas a tomar por loco…

Ah, ¿pero no lo estabas ya?

Es que esta noche he tenido un sueño.

Las luces del escenario se apagaron y la gente se dio por vencida. El público heterogéneo empezó a desfilar hacia las salidas donde los vendedores ambulantes esperaban agotar las reservas de botes de cerveza. Karla me seguía en silencio.

¿Hacemos la última? — preguntó.

¡Vale! Pero la compras tú — asentí.

¡Joder! ¡Estas de un muermo! — dijo mientras se aproximó al vendedor que tenía las birras en un discretísimo barreño de plástico rojo atiborrado de cubitos de hielo todavía sin derretir.

Abrimos los botes y empezamos a caminar, mientras le daba algunos sorbos al mío.

Pues resulta que he soñado, que viajaba al futuro, más allá del año 2000. Creo que era el 2024 — Karla puso los ojos como platos —. Ya no quedaba nada de la Movida. Ya se habían ido al otro barrio, Carlos Berlanga, Manolo Tena, Antonio Vega, Germán Coppini...

¡Pero qué dices! — Karla me interrumpió.

Déjame seguir, por favor. Aún no he terminado. La lista de gente que ya se había ido al más allá es mucho más larga. Mira: Quique Urquijo de los Secretos, Eugenio Haro de Glutamato Ye-Ye, Tino Casal, Edu de Parálisis Permanente, ¡y hasta Lolo Rico! — me volvió a interrumpir y su cara no podía ser de mayor asombro.

¿En serio? ¡Esa gente es aún muy joven para palmarla!

Pero si no son los únicos. Mira, yo buscaba los referentes de hoy en un ordenador conectado a otro ordenador gigante y los de Aplauso ya no estaban, ni tampoco la Carrà… — me volvió a interrumpir.

Bueno, ¡eso ya parece más lógico! ¡Que no es una niña! Y hablando de música, ¿qué música has escuchado en el 2024?

Pues siéntate que te vas a caer. Puse la radio y sonaba una música que parecía hecha con la batidora, la aspiradora y la lavadora… como un pumba-chaka-pumba-chaka insufrible.

¡Qué fuerte!

Y eso no es todo. Había otra que hacían con un teclado y que no sabían ni cantar y rimaban «amol» con «dolol» y le llamaban reguetón.

Creo que necesitas descansar. Eso no parece una premonición, sino una pesadilla. Ya lo dice la canción que más nos gusta: «No mires a los ojos de la gente…»



© Manel Aljama, diciembre 2024

© Tema «No mires a los ojos de la gente», por German Coppini y Teo Cardalda en Golpes Bajos (1983)

© Imagen de Todo Colección

lunes, 2 de diciembre de 2024

El castillo de Kafka - Resumen


El castillo es una novela inconclusa del escritor Franz Kafka publicada en 1929. La historia gira en torno a K el agrimensor, el cual llega a un pueblo a ejercer su oficio, sin embargo, pronto se dará cuenta de que sus servicios no son requeridos, es más, su estancia ahí se debe a un error de papeleo, el cual lleva varios años sin resolverse. A partir de aquí, K, se enfrascará en una misión imposible para hablar con algún funcionario que aclare su situación.

Video de 2022 de 15 minutos

Link: https://www.youtube.com/watch?v=_2gei0x75bg