lunes, 9 de febrero de 2009

Es cuestión de llamar

Fuente Internet modificadoJulio Cáceres tenía un programa de radio de esos que acompañan a la gente en la madrugada. Pero no era un programa al uso, donde los oyentes, principalmente ancianas que se sienten solas, se explayan contando todas sus inquietudes y miedos. El espacio de Julio, que llevaba ya quince años en antena, y que inicialmente se dedicó a la divulgación y a las ciencias ocultas; se había convertido en los últimos tiempos en una plataforma de venta de autoayuda donde gurús y presuntos bienintencionados daban sus consejos y prédicas a todo aquél que quisiera iniciarse en tales temas y, previo pago, pudiese alcanzar el karma.
—¡Muchas Gracias! —habló el conductor y director del programa—, y esta ha sido la colaboración de Samir Samar, el chamán que acabado de llegar desde Calcuta, ha estado hoy aquí con nosotros, en “La Noche es Luz”, el programa más longevo y de mayor audiencia de los últimos quince años —la música perfectamente enlazada según indicaba el guión y la “escaleta” del programa permitió a Julio agasajar al gurú.
Tras unos siete minutos de cuñas publicitarias, principalmente de echadores de cartas, santeros, adivinadores y exorcistas varios, el locutor volvió a la antena:
—¡Bien!, ¡Proseguimos!, ¡Continuamos! Este es nuestro tiempo de radio que hemos abierto esta temporada para vosotros, los oyentes, los que nos escucháis cada noche, pero sobre todo, que nos dais esa compañía sin la cual estos momentos de radio serían impensables. Bien, podéis llamar al 993 770 880 y dejar vuestro mensaje que hoy dedicamos a los remordimientos. Queremos que nos expliquéis qué es lo que os remuerde vuestra conciencia. Qué es esa angustia o, si preferís, asignatura pendiente o espina que está clavada en lo más íntimo de vuestro corazón.
—También podéis enviar un SMS al 6666 escribiendo la palabra “LUZ”, un espacio y a continuación vuestro mensaje —anunció de manera alegre, Pilar, la productora del programa mientras Julio encendía un cigarrillo de su marca preferida—, también podéis enviar un email a la dirección oyente@nocheluz.es. Recordad que tenéis que ser breves puesto que nuestro tiempo, como la vida terrenal es muy limitado.
Una nueva andanada de avisos de sanadores, astrólogos y pitonisos varios llenó la antena mientras, Pilar corría a la cafetera a darse una nueva dosis de cafeína envasada en un vasito de papel parafinado. Tras la pausa publicitaria Pilar volvió al ataque:
—La brevedad es esencial para que todos podamos comunicar aquello que deseamos a través de las ondas de vuestro programa preferido—sonó otra vez la sintonía del programa—, Pero esta noche vamos a hacer una excepción. Voy a leeros un extenso correo electrónico de una amiga que firma como Susana:
“La verdad es que no sé por dónde empezar. Y es que no tengo muchos remordimientos de conciencia. Pero uno, tan sólo uno, me atenaza y no me deja vivir desde hace ya unos años. Empezaré por el principio... Fue mi amigo de la infancia que más tarde se convirtió en mi novio. Nos casamos. Me ayudó mucho durante el tiempo que estuvimos juntos. Me ayudó en los estudios, en el trabajo. Me buscó trabajo y me recomendaba para encontrar otro empleo cuando por circunstancias de la vida perdía el puesto. Un día discutimos muy fuerte. No lo recuerdo con claridad, pero estoy segura que fue a partir de entonces que empezamos a distanciarnos. Dejamos de contarnos cosas. Hubo muchos silencios. Se hizo un muro entre nosotros dos. El muro se hizo grande, cada vez más grande hasta que rompimos. Durante bastante tiempo dejamos de vernos. No sé si meses, años o tal vez lustros. Ahora me es difícil precisar. Hasta llegué a odiarle, y después, despechada, no sé, tal vez le desprecié. Le desprecié hasta el punto que un día que me lo encontré en el metro, intenté evitarle. Me reconoció enseguida. Iba muy desmejorado, casi no parecía él. Me alegré por dentro al saber que las cosas le iban mal. Me volvió a pedir perdón por el pasado. ¡Qué cosas! Entonces me acordé que ya me había pedido perdón. Pero también me pidió ayuda y se la negué. Le dije que no quería volverlo a ver más. Ahora, ahora me arrepiento de no haber correspondido a quien tanto me ayudó en el pasado. Todo lo que soy, se lo debo en parte a él. Esa es la espina clavada en mi corazón."
Se hizo un suspensivo silencio técnico y el control de sonido lanzó otra vez la sintonía.
—Pues amiga Susana —volvió Julio tras dejar el cigarrillo en el cenicero—, una llamadita, lo soluciona todo, es cuestión de llamar... —hizo un silencio—, tan sólo una llamadita y tu problema verás como se soluciona y hasta te llevas una grandísima sorpresa. En esta vida lo importante, como dicen muchos de los profesionales que nos visitan, lo importante es saber perdonar.
Al otro lado, los ojos de Susana, eran una catarata de lágrimas. Sabía profundamente que ya no había posibilidad de llamar por teléfono al más allá.

© Manel Aljama (maljama), cuenta cuentos, octubre de 2008

4 comentarios:

  1. Cuestión de gustos. Gracias a las aportaciones de mi Amigo Andrés he subsanado algunos fallos del texto. También nos hemos enzarzado en una discusión estética sobre el número de repeticiones de la palabra "programa".


    A esto le respondo:
    - que "programa de radio" carece de un sinónimo que no sea una perífrasis "espacio de radio", "tiempo de radio".
    - que la mitad de las repeticiones están en la voz de los personajes
    - que como mucho podría eliminar 2 "programas", sin replantear todo el texto.

    Y me responde que yo soy reacio a cambiar los textos. A lo que le replico que ni mucho menos es así, puesto que no tengo ninguno que no haya sufrido retoques.

    Por último le he largado lo de "Platero","burro" Juan Ramón por si no es repetitivo :)

    Bueno eso es un juego porque debe estar ahora abandonado de las musas. Y contrario a lo que se cree él, este texto de aquí lo dejo tal con las rectificaciones mínimas ortográficas y el nuevo "a su gusto" estará en libro de cuentos.

    A mandar.

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  2. Por alusiones:
    Me dirijo a usted, con el debido respeto, para aclararle que en el debate mantenido vía email sobre el asunto que nos ocupa, ha salido victorioso por la aportación extensa que ha hecho de referencias o citas de consumados maestros de la literatura, dejándome apabullado con su habilidad y recursos para defender su postura. Dicho lo cual doy permiso para que pueda publicar el texto de su relato haciendo caso omiso a mis observaciones o correcciones.
    Atentamente su seguro servidor:
    Andrés Hernández

    PD. No obstante le seguiré vigilando estrechamente por si diera lugar en lo sucesivo a corregir cualquier desliz en el que incurriera.

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  3. Qué nivel, Maribel... Ya veo que estamos a años lux. Tu todo un maestro de la escritura, muchos lectores y con correctores de estilo y sugerencias en la forma. Yo tan sólo un aprendiz con pocos lectores y grandes encuentros.

    Besotes, majete.

    Entrellat

    PS: Me encanta el texto. La historia es interensantísima. Yo tengo una historia que me recuerda bastante a esta, por el final.

    te dejo el link por si quieres leerla.

    http://entrellat.blogspot.com/2008/12/como-nadie-le-importa.html

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  4. Creo adivinar de programa de radio te refieres. Estoy muy seguro. Muy buena la ironía. Un texto excelente.

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Gracias por tu colaboración.