jueves, 9 de abril de 2009

Banqueros o estraperlistas

© Forges http://www.forges.com


¿Cuándo los banqueros de aquí serán como los de allí? Así, cuando un undividuo no pueda responder con los pagos, entregue las llaves de la casa (espero que devaluada) y se vayan todos a tomar por el culo a ver si revientan. No hay banca más impresentable que la española, invierten en todo tipo de sociedades y negocios hasta sacarles la sangre y dejarlos tirados. En el sector en el que trabajo es práctica común. ¿No es el objeto de su negocio el dinero: prestarlo o retribuirlo?

Estos cócteles de constructores, banqueros y políticos (principalmente del PP) ha sido muy nocivos para todos. Son unos estraperelistas de baja estofa.

© Manel Aljama (maljama)

miércoles, 8 de abril de 2009

Mari Trini - Amores

También se fue.
Disfrutamos con su música.

Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar

CORO
Quien no escribio un poema
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar
y quién cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya
quién no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar.

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
mírala al caer la tarde
que no lo vengan a pisar

Coro...

Amores se van marchando...

Recopilado por Manel Aljama (fuente de Video Youtube http://www.youtube.com/watch?v=i3Am-vRteXQ)

viernes, 3 de abril de 2009

Será sólo un momento


Piercing Extraño Fuente Internet

El timbre del ático no paraba de sonar. Lo podían oír todos los vecinos. Ajena al barullo, Trinidad,
madre de Javián, el músico ocasional del timbre de la puerta, intentaba protegerse de los primeros rayos solares que se colaban por la ventana tapándose aún más con la exigua manta. Divorciada de su tercer matrimonio le daba calor en el lecho un escuchimizado cubano que roncaba como un oso asmático. El enorme y baboso perro de la vivienda, al que llamaban Beethoven, se espantó por el ruido y se metió bajo el sofá cama del saloncito. La minicadena estaba encendida y hacía ya bastantes horas que el último CD de “reguetón” había atolondrado a los sufridos habitantes del inmueble.
Javián solía vestir pantalones de cintura caída y talle bajo, de esos que enseñaban donde la espalda pierde el nombre. Su cráneo estaba coronado por una cresta de pelo entre negro y amarillo orín, quizá producto de la excesiva oxigenación, aún tiesa gracias a la gomina. Adornaba sus cejas con anillas plateadas. Y remataba su nariz una argolla que le llegaba casi hasta el labio superior. Sus orejas estaban claveteadas de brillantes mientas que los lóbulos tenían dos enormes agujeros forrados de metal.
—¡Cómo mola! —decía a todo el veían y se admiraba por primera vez.
El sol ya llenaba todo de luz matutina. Javián, sin desfallecer había empezado a acompañar el timbre con percusión de su bota de punta metálica que descargaba contra la trotinada puerta. El cubano empezó a oír las quejas de algunos vecinos, disgustados por lo temprano de la diana matinal, pero incorporó los quejidos a su ensueño y se dio media vuelta robándole otra vez la manta a su compañera de catre. Beethoven era el único que podía oír la molesta campanilla de la puerta y actuó dando dos o tres ladridos tras lo cual se dio la vuelta para intentar dormir de nuevo.
Javián mientras tanto, seguía aporreando la puerta y dándole al timbre. De repente se dio cuenta que usaba su dedo corazón pues le faltaba el dedo índice. Entonces recordó que ya no le dolía nada. Y como en una nebulosa o porque las pastillas ingeridas hacía horas empezaban a perder su efecto, se acordó de todo:
—Será sólo un momento. No duele nada. Empleamos anestesia local. Y además tiene las mismas ventajas que los “piercing” —le insistía un individuo con bata blanca y que lucía algunas canas en su enorme cola de caballo.
—¿Molará entonces? —preguntó Javián en forma indecisa y retórica.
—No te quepa la menor duda chaval. ¡Tú no sabes la lista de espera que tengo! Tú decides... está en tus manos si quieres ser uno de los primeros en imponer una moda. Luego no te quejes —insistió el sanitario.
Javián accedió. Los colegas le advirtieron que podía ser un error pero él les contestó que no eran más que un atajo de cobardes envidiosos y que para tener amigos como ellos más valía abrirse las venas en canal. No recordaba nada más hasta el pinchazo de la jeringuilla y el despertar posterior con la obra de arte acabada...
—Pero... —hablando con dificultad debido a los “piercing” de su lengua—, ¿no me lo puedo volver a “ponel”?
—No, Javián, no, tu dedo índice no te lo puedo volver a poner pero te lo puedes guardar en el congelador si lo conservas dentro de esta cajita que te damos de regalo —le respondió el cirujano melenudo al tiempo que le alcanzaba una recipiente de metacrilato con un cojincito en el que el reposaba su dedo índice. No lograba recordar nada más de la consulta de Tattoos y lo siguiente que le venía a la memoria era la reacción de su madre:
—Tiene derecho a cometer sus propios errores —dijo ella cuando se enteró.
Sus recuerdos se interrumpieron cuando desde el ático le lanzaron un llavero que se quedó enganchado en su crin.

© Manel Aljama, maljama (Diciembre 2006 – Enero 2008)
También como Ampútate (Generación Piercing)

domingo, 29 de marzo de 2009

Jlysty* por Monelle

De Rasputin amante de la Zarina. Fuente: Internet

“El mayor placer de Dios es perdonar a los más grandes pecadores.”

Распутин (Grijorij Efimovich, Rasputín.)

¿Ni en la muerte me vas a abandonar? Siempre supe que nos encontraríamos de nuevo. No sé si estoy preparado.
Retornar al día aquel de diciembre se hace menos duro ahora que nuestros destinos parecen juntarse. Dijeron que tuviste conocimiento del peligro que corrías a mi lado, y aún así te fiaste de la invitación.
Cada trago resbalando por tu esófago, portaba el escozor amargo del veneno de la rabia; cada bocado disfrazado en el dulce envoltorio del azúcar, acompañaba el miedo a tu poderosa influencia. Mientras tanto, mis risas de satisfacción se juntaban con las tuyas en el goce del momento. Luego las mías se tornaron secas al ver la resistencia de tu cuerpo… inmortal. Y disparé. Una única bala que atravesó tu corazón. Caíste de bruces. ¿Cómo pudiste volverte a levantar? Tenía que huir, dejar que otros se enfrentaran a mi miedo.
Dejaron que calmaran las aguas que bajaba con fuerza, pero no resurgiste. Las gélidas aguas del Neva te engulleron, lavaron el rostro de nuestro imperio que apenas si sobrevivió unos meses más. Fuiste culpable de la depravación que encendió a las masas. Bestia demoníaca que escudaba en Dios la depravación y el libertinaje que te dio el nombre. Vergüenza inconmensurable para los temerosos del altísimo. Corrompiste, a unos y a otros: a los primeros infectándolos en el temor a lo divino; frente a los otros, lo lograste dejándonos en evidencia, sacando a la luz nuestras debilidades. ¿Acaso, a sabiendas o no, fuiste tú el artífice, la clave de los revolucionarios, lo que los bolcheviques necesitaban para justificar su barbarie? Lo corrompiste todo. Las mujeres se mostraban livianas de ropa en tu presencia, dejando mancillar sus cuerpos y trincar sus mentes. Y tú te vanagloriabas de ello. Eras el sabio, el gran adivino, el profeta que iba a salvar nuestra estirpe. Ninguna superchería salida de tu boca ha tenido eco. Tu muerte sorprendió a muchos, escandalizó a unos pocos, y satisfizo a la mayoría. Dijeron que no era cierto, que sin el cuerpo… Que tú retornarías. Pero ese ilusorio pensamiento duró bien poco, y terminó por desvanecerse con el tiempo.
Maldigo al ser mil veces maldito que representas y lo hago desde el placer que me provoca haber sido el artífice de tu muerte, por que sé, que ese Dios en el que justificabas tu obsceno proceder, me perdonará.

CRSignes 290309

* “Jlysty" convencido (убеждены ), es decir, alguien dispuesto a cometer los mayores pecados.

sábado, 28 de marzo de 2009

Ida y vuelta

De (c) Manel Aljama Suplicio de aeropuerto

Ida
Un vuelo de ida y vuela entre Barcelona y Madrid me costó el otro día 108,50 €, y al mismo tiempo, un taxi entre el centro de Sabadell y el Aeropuerto, tuvo un importe de 59 €.

Ambos trayectos, en ese día, duraron 40 minutos. Considero tiempo de trayecto el que transcurre desde el despegue de la nave hasta que toma tierra, y en el caso de vehículo, desde que arranca hasta que se detiene en la terminal.

Para desplazarme desde Barajas a mi destino en el centro de Madrid, una zona cercana a la Plaza de Castilla, utilicé el metro, que sin salir del mismo aeropuerto y, previo transbordo en la parada de Nuevos Ministerios, me llevó hasta la estación de Cuzco, una parada antes de la Plaza Castilla, a la altura del número de 139 del Paseo de la Castellana. Para buscar en la capital catalana la zona equivalente propongo Plaça Francesc Macià en confluencia con Diagonal y Francesc Tarradellas.

Tras realizar mi trabajo con total comodidad fui invitado a un restaurante de menú diario pero cuya calidad y presentación superan con creces la oferta gastronómica a la carta en otros lugares. Departí con mis acompañantes y con tiempo suficiente tomé de nuevo el metro, que en menos de 35 minutos ya me había transportado al aeropuerto.

Regreso
El vuelo partió puntual y llegó con 15 minutos de adelanto. Volvió a durar 40 minutos.
Tampoco he tenido en cuenta el tiempo de desenganche del "finger", acceso a pista, cola de aviones, etc. Tiempos de espera normales en aeropuertos internacionales como lo es el de Madrid, la capital de España. Por cierto el de Barajas, sí que es un aeropuerto y no la jaulita de cristal y diseño que tenemos por aquí, en Barcelona.

Y ahora, lo bueno: Fui a coger el tren a una estación que fue construida en 1975 y promovida muchos años antes cuando un ministro del dictador se quedó atrapado en la cola de acceso a las playas de Castelldefels. Ahora la estación está en obras y sigue fuera de las terminales.

La espera por el tren que me debía llevar a Sants fue de más de 35 minutos. El trayecto que escasamente sumará 7 Km., se demoró otros 35 minutos con constantes paradas técnicas. Al llegar a Sants, curiosamente los trenes iban ese día con retraso, esta vez porque dos emigrantes se habían peleado en la estación y uno había acabado en las vías. Bien, el tren hasta Sabadell tardó 15 minutos y el trayecto total, en el tren abarrotado de pasajeros duró 40 minutos más. Sumé 15 minutos más para que pasase un autobús porque al legar el tren acababan de pasar. El autobús tardó otros 15 minutos en alcanzar el destino final, mi casa.

Ese día me había despertado a las 4:00 de la mañana para poder coger un transporte a las 5 y estar en el aeropuerto a eso de las 6 y así evitar las colas a la hora de tener que quitarte el cinturón, vaciar los bolsillos y abrir el portátil y sacarlo de la funda... Lo suelo hacer rápido pero cuando se juntan unos novatos delante a lo que sus "piercings" les disparan la alarma me ponen nervioso.

Tardé más tiempo en cubrir 35 kilómetros que en recorrer 640. Me costó más dinero avanzar 35 Km. que volar esos 640 kilómetros. Me suena a una canción...

© Manel Aljama (maljama) marzo de 2009 en Calaix de Sastre.
Nota: en el momento de la publicación, acababa de entrar en vigor la limitación de 80 km/h en el área metropolitana de Barcelona.

martes, 24 de marzo de 2009

La ley nos da la razón

Se habían marchado por fin. En sus manos aún empuñaba la navaja que había esgrimido, casi inconscientemente, como único y desesperado argumento defensivo. Era consciente de su reacción primitiva, quizá animal; de que había recurrido a la amenaza de violencia al sentirse acorralado y por primera vez sin palabras. La verdad es que él siempre había tenido muy buenos argumentos. Y cuando no disponía de ellos usaba el diálogo inteligente. Algunos de sus amigos le recriminaban precisamente eso; que se parecía a veces a un viejo personaje del cine, “don erre que erre”, que había sido un poco o muy testarudo en la defensa de sus posiciones. Pero como si de un Sócrates contemporáneo se tratase, lo hacía todo con buenas intenciones, con la finalidad de mantener viva la llama del intelecto. Cuando no lo conseguía se conformaba al menos con la idea de haber sido locuaz o tal vez, haber finalizado el debate con una salida por las ramas. Pero aquel día las cosas no habían funcionado tan bien. Habían venido dos sicarios vestidos de negro y con corbata a juego, le habían conminado a que les entregase un buen porcentaje de la recaudación, casi el treinta y cinco por ciento. Una cantidad muy alta para un establecimiento como el suyo. Fueron insensibles e insistieron que la ley estaba de “su” lado. Nuestro amigo sabía que la ley la habían hecho ellos. Por más que había insistido en imponerse con sus diálogos socráticos los individuos parecía que no habían leído en su vida ni el texto de un sello de correos. Llegó a la conclusión de que el revistero de cortesía donde se amontonaban periódicos y semanarios podría tener más alma y entendimiento que ellos dos juntos. Advirtió que las cosas podían empeorar y recurrió entonces a la astucia que le había caracterizado siempre para salir de las situaciones más difíciles.
—Les pagaré, les pagaré —hizo una pausa mientras no paraba de mover la navaja barbera—, pero por favor, váyanse antes de que lleguen los primeros clientes. Esto es un establecimiento con una clientela muy fiel. Si les ven aquí no serán capaces de entrar y si no hago caja no les podré pagar el canon que me piden. A partir de ahora escucharé la música con auriculares para mí sólo y así no infringir más la ley.
Los individuos se miraron, asintieron y abandonaron el recinto. Subieron a su auto y desparecieron tan rápidos como habían llegado.

© Manel Aljama (maljama) marzo 2009

jueves, 19 de marzo de 2009

Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo






Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo (1928-1999)